El desaliento.
El diablo tiene una poderosa herramienta, gastada por el excesivo uso que la da y de un valor incalculable. ¿Cómo podemos defendernos? No dejándonos vencer por el desaliento.
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Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.
En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, enga&